Consecuencias de prohibir el uso de Smartphones a preadolescentes

Consecuencias de prohibir el uso de Smartphones a preadolescentes

Es completamente entendible que como padres y madres dudemos sobre si deberíamos permitir o prohibir el uso de smartphones a nuestros hijos e hijas.

Pero el mundo ha cambiado, y lo sigue haciendo a pasos agigantados, lo que nos obliga a ser realistas: la irrupción de las nuevas tecnologías en nuestro día a día es imparable. Y los datos lo demuestran.

Hay quienes ven perjudicial que los menores hagan uso de los smartphones, pero lo cierto es que las nuevas generaciones cada vez se familiarizan antes con la nuevas tecnologías. Y además lo hacen mediante un proceso natural.Es parte del progreso que vive el planeta.

No es un fenómeno pasajero. Es una realidad. E ir a ‘contracorriente’ podría ser contraproducente antes o después.

Por eso, educar a nuestros hijos en un mundo sin tecnología es equiparable con criarlos en un mundo paralelo, diferente. En una burbuja. Es recomendable, por tanto, que los menores reciban una educación basada en las nuevas tecnologías, tanto por nuestra parte, como por parte de los centros escolares.

La clave está en buscar un equilibrio en su uso. Y en ese senido,el control es indispensable. Al igual que les enseñamos que no pueden pasar todo el día jugando o viendo la televisión, también deben aprender que no se puede usar el teléfono en todo momento.

En el ámbito educativo, algunas escuelas tienen un problema a la hora de ejercer este control: los móviles son confiscados. Esto puede limitar la productividad y la creatividad, además de provocar mucha frustración.

Pero la educación también ha cambiado drásticamente. Se han creado nuevas metodologías basadas en las nuevas tecnologías que buscan un entendimiento por parte de los menores. La curiosidad, el interés, el razonamiento, la conciencia o la inteligencia han de ser estimuladas, y en este sentido, tanto los centros como los padres debemos jugar un papel importante.

Quienes nos quedemos atrás, obstaculizaremos el crecimiento de nuestro hijo o hija, que tendrá una evidente falta de preparación a la hora de hacer uso de las tecnologías por su propia voluntad. Serán huérfanos digitales.

Más que como a una amenaza, tenemos que tratar a las nuevas tecnologías como a unos complementos en el aprendizaje. Hoy en día existen aplicaciones y juegos educativos que potencian el desarrollo de todo tipo de habilidades: desde idiomas, hasta manualidades. Y hacerlo en familia, entre todos, reforzaría los vínculos familiares.

Lo dicho, la clave está en que busquemos el equilibrio.